COSQUILLAS
EN EL ALMA por Juan Mari Montes
La Gaceta de Salamanca
Es
la sala Argos, del barco anclado en el Tormes, un fantástico
lugar para pequeños conciertos. No parece, sin embargo, que
el público salmantino todavía la haya descubierto. El
jueves hubiera sido la oportunidad perfecta.
Allí
tocaba una muchacha que yo amo apasionadamente, la maravillosa Ainara
LeGardon, precedida de una descarga ruidosa de Rosvita, original y
aniquilante cuarteto al que no conviene perderle la pista. Pero naturalmente,
el verdadero pecado mortal es perderse a Ainara, que aparcados Onion,
apenas frecuenta esta ciudad que la vio crecer musicalmente, entretenida
como anda en patearse el circuito de pequeñas salas de toda
España y parte de Europa con una propuesta musical ante la
que es imposible no caer rendidos.
Sutil,
poética, roquera, enamorada, desnuda, romántica, doliente,
cruda, sincera, Ainara LeGardon nos entrega una otoñal lluvia
de hermosísimas canciones de esas que hacen cosquillas en el
cuerpo y en el alma y se nos quedan para siempre haciéndonos
compañía.
Salvo
algún estreno exclusivo, todas ellas están contenidas
en su disco "In the mirror", un trabajo que les recetaría
con entusiasmo para curarse la pena de
Haberse perdido el concierto del año.